24 de enero de 2013

Una noche de frio y calor



La primera vez que ella llamaba a mi teléfono, nos extendimos platicando por varias horas. Me preguntó si sabía quién me hablaba, yo le dije que sí, que tenía dos días esperando su llamada. Se sorprendió cuando se lo dije.  Me preguntó por Qué  sabía que iba a llamarme,  porque pediste mi número le respondí y así inició todo. Casi al final de la conversación  me hizo una pregunta ¿Te quedarías algún día conmigo? yo respondí que sí, sin conocer el por qué de mi respuesta y sin conocerla a ella, la voz salió desde el fondo de mi corazón. Claro que me quedaría una mañana a tomar una taza de café preparada en su cafetera para dos tazas.
¿Hay algo que cambiaría en nuestra historia? si! hay muchas cosas. Y a estas alturas, después del paso de tanto tiempo tengo una sensación que no puedo borrar de mi corazón.


Meses después de su primera llamada. Eran las 6 de la tarde de un día lluvioso de Junio. Andaba por un lugar muy frio y las calles de tierra que para esas fechas se convierten en  calles de lodo impedían avanzar para llegar a tiempo a tomar el bus. La lluvia se hizo cada vez más intensa y toda, toda mi ropa quedó mojada. Traté de mantener mis zapatos secos para no padecer mucho frío y la laptop lo más libre de agua para no perder el trabajo del día. Y empezó el camino de regreso. En muy  pocas ocasiones siento miedo al andar tarde por caminos lejanos, regularmente los disfruto y aprovecho para escuchar música, leer o únicamente apreciar el paisaje y pensar en cualquier cosa. Ese día me sentía con miedo, angustiada.  Veía como bajaban las corrientes de agua por la montaña, por las cunetas y la niebla era cada vez más espesa. El bus no iba muy lleno y esto también me preocupaba un poco. Bueno, conozco esta carretera y en cualquier momento podría echarme a correr y salvar mi vida. Ya me veía yo corriendo entre el lodo y la selva perseguida por un montón de delincuentes. Vaya! que estaba imaginando cada cosa. Sentía mucho frío, la ropa mojada empeoraba las cosas y para llegar a mi casa aún me faltaban más de 30 Km. si con suerte conseguía otro bus.  El colmo de los colmos es que tampoco llevaba mucho dinero y las ganas de cenar y un buen café empezaban a hacerse más fuertes. Ok... un cigarro todo lo calienta, todo lo distrae y todo lo relaja!! a fumar se ha dicho! .

Un cigarro, dos cigarros, no aparece ningún bus, tres cigarros, nada, cuatro cigarros, son las 8 de la noche. 5 Cigarros,,, mi teléfono vibrando:

Ella: hola, que tal estás?
Yo: Bien, gracias, algo mojada pero bien.
Ella: aún no llegas a tu casa?
Yo: no, aún estoy algo lejos.
Ella: bueno, ya sabes que aquí siempre hay un lugar para ti
Yo: caminando directo a su casa.

Doblar a la derecha, una subida, ahora a la izquierda, ir en dirección hacia la iglesia, a mano derecha.  Mi cuerpo simplemente me duele de tanto frío, cuando bajé una grada sentí que casi se me quebraba la pierna. Ella abre la puerta y me abraza, su perfume, su calor, su sonrisa hicieron que se me olvidará el frio, el hambre y el cansancio y de su casa sale un aroma a café, calor, el sonido de la tv. Me quité la ropa mojada, tomé café y me dormí en sus brazos. Mañana sería un nuevo día, un lindo día. !!

Hoy, años después de esto me gustaría tener la oportunidad, encontrar el pretexto o inventarme el tiempo y espacio para darle una patada al miedo y a la razón y reviviría muchos de nuestros momentos y le daría mi mano para lanzarnos a aquellas aventuras que nunca tuvimos. Llegar una noche de viernes de sorpresa y ver su sonrisa, sentir de nuevo ese abrazo y vivir en nuestro mundo una vez más. Pero ese lugar ahora es historia, la casa está ocupada por otra persona y nosotras ahora nos vemos como dos desconocidas.