17 de septiembre de 2012

La tristeza no me duele

No me duele su recuerdo en mi cama, ni los atardeceres frios en los que me acompañaba. No me duelen mis noches de insomnio ni la comida sin sabor. No me duelen las horas esperando un mensaje suyo, ni su fotografía que veo y veo como si en ella pudiese encontrar mi redención. No me duele que mi casa sea un altar a su ausencia y que mis pasos caminen siempre a donde la encontraba. No me duele soñar con ella todas las noches, con sus ojos soñadores, su cabello y sus calidas manos.
 Me duele con el alma,  quererla como la quiero.




1 comentario:

Piva dijo...

Te comprendo la nostalgia, sobre todo con esa potente descripción.