11 de septiembre de 2010

Insomnio (Noche del 10 de julio y madrugada del 11)

Once de la noche: tomando agua y buscando algo que ver en la t.v. Cara de felicidad, un sabor dulce en la boca y en el corazón mucho amor despertándose, repaso cada beso, cada caricia dada, cada palabra tuya y tu imagen preciosa dandome vueltas en la cabeza.

Media noche: Ok. Tratare de dormir.


Dos de la mañana: Escucho música en otra habitación del hotel, a todo volumen aquella canción: " el hombre que yo amo, sabe que lo amo me toma en sus brazos y lo olvido todo" (se me escapa un suspiro, por la mujer que yo amo….) y unos grandes alaridos que me imagino querían cantarle a ese hombre que amaba. Se escucha la voz de la encargada del hotel sometiendo a la señora al orden, trato de ignorar la discusión y cambio de posición en la cama.

Tres de la mañana: Suena el teléfono de alguien en la habitación de alguien, la conversación se extiende y el sueño más que espantado se desaparece por completo. Pero, debo dormir, necesito energía para mañana. Cambio la sabana, la almohada y bebo un poco más de agua.

Tres cuarenta de la mañana: Demasiada agua, debo levantarme. Regreso a la cama a tratar de dormir nuevamente.

Cuatro de la mañana: Mi celular vibrando. Numero equivocado. Si!!! que bien!! casi amanece y no puedo dormir.

Cinco de la mañana: Mejor voy a bañarme.

Seis de la mañana: El Warner Channel si que tiene buenas series para iniciar el día. Lo peor de levantarse temprano después de no dormir, es tener mucha hambre y saber que a esa hora no se encuentra desayuno por ningún lugar cercano. Un poco más de agua? Si.

Siete de la mañana: Ataque de nervios, ya va a venir!!! Inicia el conteo regresivo! A la espera de su llamada, a la espera de que toque a la puerta. Cabello peinado cada cinco minutos, doble aplicación de desodorante, un poco mas de perfume, ordeno un poco la cama y a esperar. Veo el reloj cada tres minutos y el tiempo se hace eterno.

Ocho y cuarto de la mañana: Su llamada, " ya voy para allá ". Ahora veo el reloj cada dos minutos. Tocan a la puerta, esa mujer perfectamente hermosa, dando los buenos días, un gran abrazo. La veo: cabello suelto, ojos iluminados, cintura en la que puedo perderme por dias enteros y esos labios tan exquisitamente deliciosos.


Tú, la razón de mis desvelos, de mis largas esperas, y de este amor tan grande que me hace extrañarte cada vez mas.

3 comentarios:

٧αĝά dijo...

A la! yo sé qué es tener ese insomnio... es horrible, suerte que tú si la ibas a ver :(

Hakuna dijo...

Me encanta tu forma de escribir, sos observadora y detallista, me gusta como me llevas de la mano para dentro de la historia, perfecta lectura escribi mas porfavor!!!

Delirio de Luna Llena dijo...

Gracias por leer y dejarte llevar de la mano, jajajajaj