16 de julio de 2010

Ursula y Cristobalina

Una amiga mia, hace muchos años me dijo: " patoja, cuando elijas con quien vivir, elegí a la persona que te haga vibrar".
Yo
no entendí. Tenía yo 19 años y ella cuarenta y tantos, por vinculos familiares compartimos la mesa en una boda y esas palabras me quedaron en la cabeza.


Hasta años más tarde entendí eso de vibrar. Cuando te ví allí parada frente a mi, con tus hermosos ojos, tus labios, tu cuerpo realmente divino, y esa extraña sensación de sentirme muy cerca de ti.

Ese día no cruzamos más que un par de palabras, pero en mi dejaste una gran inquietud. Tu estabas con alguien y yo también, así que no había más de qué hablar. Pensé en llamarte un par de veces, pero no sabía con que pretexto. Te encontraba algunas veces en el msn y te saludaba esperando que me respondieras, y así lo hacías, yo trataba de ser amable contigo para al menos retenerte unos minutos más. En ese tiempo no le dí nombre a esto que se despertaba en mi corazón y dejé que él tiempo pasara.

Hoy no recuerdo con que excusa logré acordar contigo algunas citas en msn, me dijiste que estabas en proceso de separarte de tu pareja, y me sentí culpable de que eso me causara cierta alegría. Pasaron los meses y me atreví a enviarte mensajes al movil, algunas llamadas, nada fuera de lo normal, pero saber de ti se hizo parte de mi vida, escuchar tu voz tan tierna se hizo mi vicio favorito. De una llamada de dos minutos pasamos ha desvelarnos juntas, te conté cosas que a nadie le había contado, fue muy especial que tu voz fuera la última en escuchar en las noches y tu mensajito de buenos días me resultara mejor que un café por las mañanas.

Invitarte a salir me resultó muy difícil, no sabía si decirtelo te haría alejarte de mi, necesitaba que pareciera espontáneo sin ninguna otra intención más que una amistad, te invité a un café y aceptaste, pero luego cancelaste. Me sentí triste, pero a los tres días te volví a invitar. Esta vez acordamos juntarnos a una hora y nos vimos dos horas antes, me moría de nervios. Pasé frente a tu carro sin voltear a verte, estaba temblando, me abriste la puerta y viendote allí no me quedó mas que abrazarte, tomarte de la mano y besarte. No había vuelta atrás, aquello que en algún momento me pareció imposible, hoy estaba entre mis brazos y mi ser repleto de alegría.



Tu me has hecho vibrar.

2 comentarios:

Hakuna dijo...

Hay que bonita historia, sin palabras

Delirio de Luna Llena dijo...

Sin palabras,,, eso de que el amor no se planifica, no pido permiso y cuando llega llega, a pesar del tiempo circunstancias y todo lo demás.