31 de octubre de 2007

Como decirlo a los padres


cgl - Coordinadora gai-lesbiana
Folleto editado por la Coordinadora gai-lesbiana
con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona y la Diputación de Barcelona.


Considera lo siguiente antes de hablar con tus
padres sobre tu orientación sexual:
Algunas preguntas antes de decirlo:

¿Estás seguro/a de tu orientación sexual?
No hables del tema si no puedes responder con toda seguridad a la pregunta
"¿Estás seguro/a?" Cualquier confusión por tu parte aumentará la de tus
padres y hará disminuir su confianza en tu criterio.
¿Te sientes cómodo/a con tu sexualidad homosexual?
Si estás luchando con sentimientos de culpa y periodos de depresión, sería
mejor que esperaras a decírselo a tus padres más adelante. Decirlo puede
requerir una enorme energía por tu parte y por ello hace falta que estés en tu
mejor momento.

¿Tienes el apoyo de otras personas?
Si la reacción de tus padres fuera devastadora, convendría que dispusieras
de alguna persona o algún grupo a quienes pudieras recurrir con confianza
para buscar apoyo y fuerza emocional. Es esencial mantener el sentido de la
autoestima.

¿Tienes conocimientos suficientes sobre la homosexualidad?
Tus padres seguramente reaccionarán de acuerdo con toda una vida de
información de una sociedad homófoba. Si has leído algo serio sobre el tema
podrás ayudarles compartiendo información y estudios fiables.


Hablando con tus padres sobre tu orientación
sexual
Introducción

El propósito de estas páginas es informar a los jóvenes gais y lesbianas
sobre el proceso por el cual pasan la mayoría de los padres cuando conocen
la orientación sexual de sus hijos. Las etapas que trataremos son: el shock, la
negación, el sentimiento de culpa, la expresión de sentimientos, la decisión
personal y la aceptación verdadera.
El proceso supone que te has preguntado si has de hablar con tus padres y
que tu decisión ha sido afirmativa. El método y las sugerencias que te
ofrecemos parten de la premisa de que supones que uno de tus padres o
ambos serán comprensivos, aunque no lleguen a apoyarte. Este folleto puede
no serte útil si tienes dudas serias sobre la capacidad de tus padres para
afrontar la cuestión o si sospechas que podrían romper su relación contigo.
Advertencia: cada familia es distinta. Incluso aun que la mayoría de los
padres pasan por las etapas que describimos aquí, sé flexible con tus padres.
Los ejemplos que describimos han sido recogidos en reuniones de Padres y
Amigos de Gais y Lesbianas. Pocos padres son casos "modelo" que encajen
perfectamente con la descripción que sigue.
Con una idea de lo que puedes esperar y de cómo reaccionar de una manera
constructiva estarás más capacitado/a para dar este paso con más
conocimiento y apoyo.


Padres e hijos intercambian papeles
Cuando hables con tus padres puede ser que te encuentres con que los
papeles de padre e hijo/a se invierten durante un tiempo. Ellos tendrán que
aprender de tu experiencia. A medida que tus padres se enfrenten a tu
revelación, tendrás que asumir el papel de "padre" para darles tiempo para
expresar sus sentimientos y asumir una nueva visión. Este proceso no será
fácil. Seguramente estarás ansioso/a por que comprendan y acepten esta
parte tan importante de tu vida inmediatamente. Será fácil para ti
impacientarte. Tendrás que repetir muchas veces las mismas cosas.
Evolucionarán lentamente (con una lentitud dolorosa) al principio. Su reacción
será emotiva.
No asumas que cuando expliques alguna cosa una sola vez ellos ya lo
habrán escuchado. Sus sentimientos cerrarán el paso a su razonamiento
intelectual. Dales tiempo y espacio.
Considera tu propio caso; ¡has estado luchando por esto durante años!
Aunque los asuntos con los que tus padres han de tratar se asemejan a los
que tú has afrontado, la diferencia radica en que tú has avanzado en el
proceso. Ten paciencia.


La polémica: separación y privación
Muchas familias se toman la noticia como una privación temporal -casi como
la muerte- del hijo o de la hija que han conocido y querido. Elisabeth Kubler-
Ross describe las etapas relacionadas con la muerte de un ser querido como:
negación, ira, negociación, depresión y aceptación.
De la misma manera que en el duelo por la pérdida de un ser querido, la
primera reacción de los padres y madres de gais y lesbianas se concentra en
la separación y la pérdida. "Recuerdo la mañana cuando mi hijo se hacía el
almuerzo en la cocina mientras se sentaba a la mesa para leer el periódico.
Le miré y le quería decir -No te conozco, pero me gustaría que te fueras y me
devolvieras a mi hijo-". Los padres sienten una pérdida cuando su hijo/a
revela su orientación, pero este sentimiento es más bien temporal.
Aunque las etapas que describimos se aplican a la mayoría de las personas,
no evolucionan de la misma manera para todos. Algunas veces una etapa
aparece fuera de orden; otras veces se avanza a otra. Algunos avanzan por
etapas en tres meses, para otros requieren años. Unos pocos no progresan
porque sienten lástima de sí mismos. En todo caso el sentimiento inicial es de
pérdida.
La mayoría de los padres piensan que conocen y comprenden a sus hijos
desde su nacimiento. Aunque se aferren a historias antiguas -y a veces se
confunden cuando las explican-, la mayoría se sienten seguros de saber en
qué piensan sus hijos. Inicialmente los padres pierden la imagen que tenían
de su hijo e incluso ignoran si les agrada la persona real que ha sustituido a
la persona imaginaria. Los que sienten el golpe más fuerte cuando su hijo se
revela, probablemente sean los mismos que sufren el mayor sentimiento de
privación y rechazo. No es que se alejen de su hijo/a, sino que sienten que
él/ella se ha alejado expresamente de ellos.
Por primera vez tus padres palpan el alejamiento, sentimiento del que tú has
sido consciente durante años. Este sentimiento es traumático. Mediante la
paciencia y la comprensión por parte de todos, es posible restaurar la
relación original. Es más, en la mayoría de los casos mejora la relación
porque ahora estará basada en la honestidad mutua.
Etapas de la comprensión

1. El shock
La etapa inicial de shock puede anticiparse si sospechas que tus padres no
tienen ni idea de lo que quieres compartir. Esta etapa puede durar desde dos
minutos a una semana; generalmente se disipa en algunos días. El shock es
una reacción natural por la que todos pasamos -y necesitamos por un tiempopara
evitar la angustia y el disgusto. Hazles saber que no has podido ser
totalmente honesto con ellos y que no te agrada la distancia que ha
aparecido con el paso de los años. Asegúrales tu amor por ellos.
Díselo más de una vez. Aunque al principio no responderán de una manera
positiva a tu manifestación de amor, les llegará cuando estén solos y piensen
en todo esto.
Recuérdales que hoy eres la misma persona de ayer "Vosotros ayer me
queríais. Desde entonces no he cambiado, soy la misma persona de ayer". A
veces un padre no pasa por la fase de shock: "siempre he sabido que eras
diferente. Considere la posibilidad. Está bien. Te quiero. Tendrás que
ayudarme a entender y apreciar la realidad". A veces dicen: "hace tiempo que
lo sabíamos porque dejaste una carta sobre la mesa el verano pasado;
hemos estado esperando a que dijeras algo". Si es así, tu tarea será mucho
más fácil, ya que habrán pasado algunas de las etapas por su cuenta.

2. La negación
La negación ayuda a proteger a la persona de un mensaje amenazante o
doloroso. Es diferente al shock porque indica que la persona ha escuchado el
mensaje y que está intentando desarrollar un mecanismo de defensa para
combatirlo. La negación adopta muchas formas: Hostilidad -"ningún hijo mío
será una marioneta"-, no aceptación -"Qué bien, niño, ¿qué quieres para
cenar?"-, desapego -"Si eliges este estilo de vida, no quiero saber nada
más"-, o rechazo -"es sólo una etapa, ya se te pasará".
Su percepción de tu orientación sexual ha estado distorsionada por los
mensajes que han recibido y aceptado de nuestra sociedad homófoba. La
forma en que se manifiesta la negación puede extenderse desde un estado
hipnótico sereno hasta el llanto o los gritos histéricos. Muchos padres toman
el camino de enmedio: lloran con frecuencia. "Mi mujer y yo estábamos
seguros de que nuestro hijo había caído en alguna actividad de liberación gai
porque le parecía peligrosa y excitante. Pensábamos que los reportajes de
los medios de comunicación sobre la homosexualidad le atraían
probablemente porque era inmaduro y porque no sabía lo que quería de
verdad. Insistimos para que visitara a un psiquiatra enseguida para tratar la
ira que había acumulado en el último año. Acordamos ir al psiquiatra también
por separado. Después de que Pau acudió a dos o tres sesiones, el
psiquiatra hizo añicos nuestro mecanismo de negación: "he aconsejado a
muchos jóvenes gais y estoy convencido de que ésta no es una ilusión
pasajera; en mi opinión profesional, su hijo es gai". Tú podrías sugerir el
nombre de un consejero o dos si tus padres consideran que el asesoramiento
podría aclarar su confusión. No sería aconsejable que sugirieras a una
persona gai, ya que tus padres querrán una persona con un punto de vista
"imparcial".
Si te presionan para que vayas a un consejero, sugiéreles que tú irás si ellos
van también al mismo número de sesiones que tú. Puede ser que se resistan
con la excusa de que ellos no necesitan ayuda: pese a todo, en el fondo
probablemente acogerán la oportunidad de hablar con alguien.
Tus padres pueden necesitar ayuda para distinguir lo que es "normal" de la
"norma". Es probable que piensen que la homosexualidad no es normal.
Puedes ayudarles explicándoles que aunque la homosexualidad no es la
norma, si que es natural para ti. Enséñales que en todo lo natural hay
excepciones a las reglas; mientras que la mayoría de las personas tienen los
ojos del mismo color, hay algunos que tienen un color diferente en cada ojo.
Tus padres tendrán que entender que aunque tu orientación sexual no es la
norma, es una respuesta natural y honesta para ti.
Si su negación adopta la forma de "No quiero hablar de eso", si no cambian a
lo largo de una semana, tendrás que tomar la iniciativa gradual y
cautelosamente. Saca el tema con suavidad cuando te parezca que están
relajados. "Padre, hace tiempo que quería hablar de esto contigo; por favor,
no me alejes de tu vida. No puedo seguir mintiéndote. Te quiero y querría que
me siguieras queriendo también." personaliza tu mensaje de manera que
penetres sus defensas.
No es necesario que les des más información de la que te pidan. Darles
información sobre tus experiencias podría hacer que desarrollaran unas
defensas más fuertes. Contesta simplemente a las preguntas que te hacen;
más tarde te harán otras. Como se sentirán incómodos al hacerte algunas
preguntas, quizá haga falta formular sus preguntas antes de contestarlas.
Tendrás que estar preparado para hablar con tus padres individualmente si
hace falta. La mayoría de las parejas reaccionan ante esta revelación como lo
hacen con otros shocks; uno toma la iniciativa y avanza hacia la resolución
antes que el otro. No te enfades con el más lento de los dos. A menudo las
parejas experimentan problemas en su propia relación cuando pasa esto.
Aquel que parece que se adapta más rápidamente puede sugerir que al otro
le encanta sufrir; el que avanza más lentamente puede pensar que el otro
acepta la situación demasiado pronto. Los padres que avanzan con ritmo
diferente pueden experimentar tensión, expresamente o en silencio.

3. El sentimiento de culpa
La mayoría de las personas que se enfrentan a la homosexualidad la
consideran como un "problema" y preguntan: "¿Cuál es la causa? Creen que
si la encuentran, la curación estará a su disposición. "Para mí, la duda era
introspectiva": ¿Qué he hecho mal? Tanto si la causa era genética o
ambiental, consideraba que era por culpa mía. Me preguntaba qué tipo de
modelo era yo como hombre: examinaba mi masculinidad. Durante un tiempo
era igual desde que ángulo mirara la situación, creía que yo era la fuente
principal del problema. Era un sentimiento que no podía expresar a nadie
porque me sentía muy avergonzado y triste. A pesar de que tanto el padre
como la madre suelen sentirse culpables, el que es del mismo sexo que el/la
hijo/a es el que lo siente de forma más aguda. Por fin, un día mi mujer me
dijo: "no creo que sea razonable que te eches la culpa: Tu has criado dos
hijos, uno es gai y el otro no lo es. Tiene que haber otros factores".
Frecuentemente los padres solteros se culpan aun más como responsables
de la pérdida, la separación o el divorcio del cónyuge: "se que he fallado, no
pude ser tu padre y tu madre a la vez". Cuando un padre y una madre se
sienten culpables, se centran en ellos mismos. No llegan a preocuparse por
lo que tú hayas pasado; en esta etapa están demasiado obcecados para
preocuparse por ti. Puesto que son tus padres, puede que no sean capaces
de admitir que se sienten culpables. Reconocer este sentimiento es como
decir "Yo te he causado esta horrible situación, yo te he hecho diferente.
Cúlpame". Esta no es una situación cómoda para ningún padre. Tú puedes
ayudarles de diferentes maneras. Asegúrales que tú no crees que la causa
sea tan sencilla como ellos la ven. Diles que hay muchas teorías y que el
origen de la homosexualidad no se conoce. Ofréceles un libro adecuado para
padres. Un libro puede serles útil en estos momentos porque representa una
autoridad. Ten el libro a mano para podérselo dar; no les envíes a una librería
gai a buscarlo. Ahora quizá estarán dispuestos a hablar con una persona de
confianza; algunos querrán hablar con un sacerdote. Será difícil alejarlos de
una persona a la que hayan escogido y que tú consideres que no es
conveniente que consulten. Si sabes de alguna organización que haya
ayudado a otras familias ten su nombre a mano para ellos. (Una organización
de orientación gai podría serles útil, pero se resistirán a visitarla porque la
considerarán del bando contrario). Dales el número de teléfono de la
Asociación de padres de gais y lesbianas y el nombre de otros padres que
estén dispuestos a hablar con ellos. No esperes que respondan enseguida a
estas sugerencias; podrían no actuar si se sienten avergonzados o culpables.
El hecho de brindarles esta información es como sembrar una cosecha que
prenderá a su tiempo para dar fruto.

4. La expresión de sentimientos
Cuando esté claro que el sentimiento de culpa y la autorecriminación no son
productivos, tus padres estarán a punto para hacer preguntas, escuchar tus
respuestas y aceptar tus sentimientos. Este es el momento para el diálogo
productivo entre vosotros. Ahora brotará toda la gama de sentimientos: "me
siento defraudado porque no tendré nietos". "Por favor, no lo digáis a nadie
de la familia: no estoy listo para enfrentarme con ninguno sobre este tema",
"Me siento solo y herido"; "Creo que hubiera sido mejor no saberlo", "¿Cómo
puedes hacernos daño de esta manera?", "Más me valdría morirme".
Puesto que tu vida en una sociedad homófoba te ha obligado a experimentar
muchos de estos sentimientos (el alejamiento, el miedo al rechazo, el dolor,
la confusión, el miedo al futuro...) puedes compartir con ellos tu experiencia
con sentimientos similares. Pese a todo, dales tiempo suficiente para que lo
expresen ellos mismos; no hagas que tus necesidades se sobrepongan a las
suyas. Si no han leído un libro o han hablado con otros padres, sugiéreles
que lo hagan. Ofrécete a elegir un capítulo con ellos e incluso a ir con ellos a
una reunión de padres.
"Pau nos había sugerido que conociéramos a Daniel. Al principio no teníamos
ningún interés porque después de dejar de culparnos a nosotros mismos por
lo que había pasado, empezamos a culpar a Daniel. Yo estaba enfadado
porque esta catástrofe había caído sobre nuestra casa; estaba seguro de que
iba a arruinar nuestras vidas. Siempre había creído que éramos unos buenos
padres, que no merecíamos esto. Mi ira contra Pau la expresaba muy pocas
veces, sin embargo estaba a flor de piel, a punto de aflorar".
La ira y el dolor son probablemente los sentimientos más frecuentemente
expresados. Muchas veces son sentimientos iniciales que parecen
rencorosos y crueles.
Si tus padres han de progresar, es mejor que expresen estos sentimientos
para que no les amarguen o intenten negar su existencia. Enfrentarte a estos
sentimientos será difícil para ti. Tendrás la tentación de retirarte, arrepentido
de haber planteado el tema. No te des por vencido. No des marcha atrás. Al
expresar estos sentimientos, tus padres están camino de la recuperación.

5. La decisión personal
A medida que el trauma emocional disminuye, tus padres podrán enfrentarse
de una manera más racional al tema. No sería raro que en este momento
quisieran pararse a considerar tus opciones futuras. Es como llegar a una
encrucijada en el camino. La manera de escoger de cada persona refleja la
actitud que está dispuesta a asumir cuando se enfrente a la situación.
Puede ser que tus padres decidan tomar caminos diferentes. Algunos
factores podrían influir en el camino que escojan. Las lecturas sobre la
homosexualidad y otras conversaciones con padres pueden animarles a
tomar una actitud más positiva. Su orientación religiosa tendrá un papel
importante.
Si orientación general, ya sea liberal o conservadora, tendrá mucha relación
con su respuesta.
Un factor fundamental es la importancia que den a la recuperación de su
relación contigo. Varios factores les influirán dependiendo de cómo formulen
la manera de enfrentarse a este asunto. A continuación describimos tres
clases de decisiones.
La mayoría continuará queriendo a sus hijos de una manera que les
permita decir: "Sigues siendo mi hijo/a", podrán aceptar la realidad de la
orientación sexual de su hijo o hija y brindarle su apoyo. De hecho ahora la
relación entre padres e hijos estará basada en la honestidad y el respeto
mutuo. La mayoría de los padres dicen que su relación está mejor que nunca.
Todos se sentirán mejor respecto a lo que ha ocurrido. Hasta este momento
tus padres han dado sólo una ojeada a tus necesidades, de ahora en
adelante podrán ser más conscientes. Ahora se preocupan de los problemas
que has de afrontar. "Aunque teníamos una idea muy ligera de las
necesidades de nuestro hijo, mi mujer y yo somos ahora más conscientes y
entendemos por todo lo que ha pasado". "Le vamos a conseguir una
habitación para el solo en la universidad para hacer posible que viva su vida
sin tener que dar excusas o explicaciones a un compañero de habitación".
"Vamos a invitar a Daniel a casa más a menudo y pronto se convertirá en
parte de nuestra familia. Cuando Pau habló con su hermano, pudimos hablar
ambos con Lluis y apoyar a Pau".
Algunas veces los padres responden dejando claro que es un tema que
no requiere más discusión. Aunque puedan hablar del tema, lo consideran
muy delicado. Han progresado hasta un cierto punto y no quieren avanzar
más. Esto no indica necesariamente una actitud negativa hacia ti. Conocen
sus límites y no quieren ser empujados más allá. Aunque tengas que respetar
esta actitud, podrás echarles una mano. Déjales saber que les quieres -con
palabras y con hechos-. Déjales saber gradualmente sobre tu sexualidad: o
sea, sobre grupos gais en que participas. Esfuérzate por no dejar que se
alejen de ti. Preséntales a algunas de tus amistades; el hecho de conocer a
otras personas homosexuales (en número reducido) les ayudará a romper
con los tópicos.
En algunas ocasiones tu orientación sexual se puede convertir en un foco de
batalla constante. Todo lo que hagas o digas se verá como un síntoma de tus
problemas. Tus horarios, tu lenguaje, tus amigos, tu elección profesional, tus
calificaciones escolares, etc. (En realidad estas preocupaciones son reflejo
de un sentimiento de insuficiencia personal por parte de tus padres). Mientras
persista esta situación tanto los padres como el hijo o hija saldrán perdiendo.
Generalmente, cuando uno de los padres asume este papel extremo, al otro
no le queda más remedio que tomar una posición similar. Por lo que toca a
los hijos, con frecuencia los padres que asisten a reuniones de padres o que
conversan con otros padres que apoyan a sus hijos, mantienen muy
raramente una actitud negativa. Si rechazan asistir a una reunión, puede que
estén dispuestos a encontrarse con algunos padres en un restaurante
tranquilo. Si tu intento no tiene éxito, no te desanimes. Busca un padre o una
madre sustituto o un(a) amigo(a) que te pueda ayudar.
También cabe hablar del retroceso. La solución de problemas y el cambio de
actitudes a veces parece que avanzan dos pasos adelante y uno atrás.
No es raro que los padres retrocedan un paso o dos y vuelvan a discutir
alguna cosa que tú creas que ya estaba resuelta. Dales tiempo para digerirlo.
Te sentirás desanimado cuando pase, pero a menudo es así como se
produce el cambio.
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Titulo original: Com Dir-ho als Pares (Guia editada per la CGL)
Traduccion: buxara, marzo 2007

3 comentarios:

CABALASISOY dijo...

Me parece fantástica la idea de exponer a la comunidad a artículos como éste y el que acabo de publicar en mi blog, tiene 7 partes, pero que lo largo no les quite las ganas de tener otro punto de vista. No sólo es un proceso para las hijas lesbianas, lo es también para la madre y el padre de una chica lesbiana. Mi experiencia es que fui dura con el proceso de mi madre y padre, y con el tiempo, los acepté y entendí. Pudimos habernos ahorrado mucho tiempo dilucidando nuestas ideas por aparte en vez de unificadamente, pero de todo se aprende. Feliz inicio de noviembre a TODAS!!!!!

duckysfriend dijo...

Que dificil es ese momento en el que sales del armario ( o del closet) con amigos o con familiares ( lo más angustioso decirlo a los padres y todos los consejos para ello son necesarios)
Un saludo desde Barcelona y felicidades por tu blog

buxara dijo...

gracias, Delirio por sumarte a la divulgacion de textos tan interesantes para nuestra comunidad, especialmente de este, cuya traduccion y edicion me supuso bastante trabajo.
Solo indicar que en el blog del proyecto quien lo desee puede descargarselo en formato ebook (Como decirlo a los padres).

ya tardaba en pasame a saludarte en tu propia casa, disculpa, no tengo el tiempo libre que quisiera. Dentro de poco espero poder pararme a leer tu blog con calma. Pero si decirte que lo que he visto hasta el momento me encanta.

un saludo desde buxaraLibrosLes